Sarcopenia y pérdida muscular en el envejecimiento

24 de Feb 2026

Dra. Silvana Rada
Médico especialista en geriatría del Hospital La Pedrera

La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular que aparece con el paso de los años. Su nombre significa literalmente “pérdida de músculo”. No se trata solo de tener menos músculo, sino también de notar menos fuerza y más dificultad para moverse en el día a día.

Esta condición aumenta el riesgo de caídas, fracturas y pérdida de autonomía. La masa muscular alcanza su máximo en la juventud y, a partir de los 40 años, comienza a disminuir de forma gradual. Este proceso se acelera con la edad y es más frecuente en personas que llevan una vida sedentaria.

 

PREVALENCIA Y CAUSAS

La prevalencia de la sarcopenia varía según los criterios diagnósticos, pero se estima entre el 10-15% en personas mayores no institucionalizadas, aumentando significativamente en hospitales y residencias. Se clasifica en:

  • Sarcopenia primaria: asociada exclusivamente al envejecimiento.
  • Sarcopenia secundaria: relacionada con inmovilidad, enfermedades crónicas o malnutrición.

Los factores implicados incluyen:

  • Sistema nervioso central: pérdida de motoneuronas.
  • Hormonas: como la hormona del crecimiento, testosterona, insulina.
  • Estilo de vida: sedentarismo y reposo prolongado.
  • Nutrición: baja ingesta proteica, especialmente en mayores de 50 años.

Las causas de la baja ingesta proteica pueden ser fisiológicas (alteraciones sensoriales, dentales), patológicas (enfermedades, fármacos), socioeconómicas (aislamiento, precariedad) o psicológicas (hábitos rígidos, desinterés).

 

SÍNTOMAS Y CONSECUENCIAS

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Disminución de la velocidad de marcha.
  • Dificultad para subir escaleras o levantarse de una silla.
  • Fatiga y debilidad muscular.

La sarcopenia se asocia con:

  • Caídas y fracturas: por debilidad muscular y pérdida de equilibrio.
  • Enfermedades: como diabetes, osteoporosis (y su combinación: osteosarcopenia).
  • Otros efectos: alteración de la regulación térmica, pérdida de independencia, necesidad de cuidados prolongados y aumento de la mortalidad.

 

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se basa en la evaluación de:

  • Masa muscular: mediante tomografía, resonancia, densitometría, impedanciometría o ecografía.
  • Fuerza muscular: usando dinamómetros para medir la fuerza de prensión manual.
  • Rendimiento físico: pruebas como velocidad de marcha, test de levantarse y andar, o subir escaleras.

 

MANEJO Y TRATAMIENTO

El abordaje de la sarcopenia se sustenta en tres pilares:

1. Ejercicio físico

El ejercicio de resistencia o potenciación muscular es el más eficaz. Puede incluir pesas, máquinas de resistencia o bandas elásticas. También se recomienda fomentar una vida activa: evitar el sedentarismo, usar escaleras, realizar tareas domésticas y pasear.

2. Intervención nutricional

Es esencial asegurar una ingesta adecuada de calorías y proteínas. Si la dieta no es suficiente, pueden utilizarse suplementos nutricionales. La sincronización entre ejercicio e ingesta proteica también mejora los resultados.

3. Intervención farmacológica

Aunque aún en estudio, algunos fármacos como la hormona del crecimiento, testosterona y vitamina D han mostrado beneficios. La vitamina D, en particular, mejora la fuerza y reduce el riesgo de caídas.

 

CONCLUSIÓN

La sarcopenia es una condición prevenible y tratable. Su impacto en la calidad de vida, independencia y salud general la convierte en un objetivo prioritario en el cuidado de las personas mayores. Promover el ejercicio, una nutrición adecuada y una vida activa son claves para preservar la salud muscular y el bienestar en el envejecimiento.

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