Raquitismo infantil y déficit de vitamina D

26 de Oct 2025

Dra. Irene Rubio Gómez
Especialista en gastroenterología y nutrición pediátrica del Hospital de Poniente

 

El raquitismo es una enfermedad que afecta al hueso en crecimiento y se caracteriza por una mineralización deficiente, lo que da lugar a huesos blandos y deformados. Su causa más frecuente es el déficit de vitamina D, que provoca niveles bajos de calcio y fósforo en el organismo. Esta alteración desencadena una serie de mecanismos que, finalmente, afectan al desarrollo normal del tejido óseo.

En los últimos años se ha observado un aumento de esta enfermedad, en gran medida relacionado con cambios en el estilo de vida. La menor exposición solar, junto con una ingesta insuficiente de alimentos ricos en vitamina D, ha favorecido la aparición de déficits de esta vitamina, especialmente en la población infantil.

Las manifestaciones clínicas del raquitismo pueden ser variadas. Los niños pueden presentar dolor en las piernas, retraso en el crecimiento y en la erupción dentaria, así como alteraciones del esmalte dental. También son frecuentes las deformidades óseas, como el reblandecimiento del cráneo, el ensanchamiento de muñecas y rodillas, las piernas arqueadas o el denominado “rosario costal”, producido por el engrosamiento de la unión entre el esternón y las costillas. Además, pueden aparecer otros síntomas como mayor predisposición a infecciones, sudoración excesiva, tetania (espasmos musculares) o, en los casos más graves, convulsiones.

Existen determinados grupos de niños con mayor riesgo de desarrollar raquitismo, especialmente aquellos con mayor probabilidad de presentar déficit de vitamina D. Entre ellos se incluyen:

- Lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva sin suplementación de vitamina D, o con lactancia artificial con una ingesta inferior a un litro diario sin suplementación.

- Niños con piel oscura.

- Hijos de madres con déficit de vitamina D.

- Niños prematuros o con bajo peso al nacer.

- Escasa exposición a la luz solar.

- Residencia en países de clima templado.

- Dietas pobres en lácteos.

- Presencia de enfermedades crónicas digestivas o renales.

- Tratamiento prolongado con determinados medicamentos.

El diagnóstico del raquitismo se sospecha ante la presencia de deformidades óseas y factores de riesgo de déficit de vitamina D. La confirmación se realiza mediante análisis de sangre, que permiten evaluar los niveles de calcio, fósforo y vitamina D, y mediante estudios radiológicos.

El tratamiento se basa en la administración de suplementos de vitamina D por vía oral durante varios meses o, en algunos casos, mediante una dosis única por vía inyectable. En determinadas situaciones, puede ser necesario asociar también un suplemento de calcio. Los síntomas suelen mejorar pocos días después de iniciar el tratamiento, aunque la corrección de las deformidades óseas puede requerir varios meses.

El raquitismo es una enfermedad prevenible. Una alimentación equilibrada, rica en vitamina D y calcio, junto con una exposición solar adecuada, constituye la base de la prevención. En niños mayores de un año se recomienda la exposición de la cara y los brazos al sol durante aproximadamente 15 minutos al día. En aquellos con factores de riesgo, puede ser necesario el uso de suplementos de vitamina D, siempre bajo indicación médica.

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